Corría el año de 1889 y Puccini acaba de estrenar su fallida ópera "Edgar", de la cual, el mismo se refería como "Un gran error", aunque la obra que les comento no haya sido propiamente de su elección, sino por encargo de su editor. Pero inteligentemente, después de lo sucedido, Puccini no caería en lo mismo de nuevo. Un día escucha a la Bernhardt, interpretando en Francés la obra de Victorien Sardou, inmediatamente se convencé de las increibles posibilidades operísticas que tenía "La Tosca", por lo cual le escribe a su editor que negociara con Sardou los derechos operísticos de su obra. Ricordi, editor de Puccini esta de acuerdo con el, sin embargo duda que sea el mejor momento para Puccini de escribir esta nueva obra, primeramente porque Puccini aún era muy jovén, además de que nunca antes habia escrito nada similar.
tarón a su autor (Franchetti) los éxitos de Manon Lescaut y La Bohéme, Puccini vuelve a interesarse en La Tosca. Al escuchar estos rumores, sobre el interés de Puccini en la obra de Sardou, Ricordi e Illica se entusiasman, pero entonces el problema sería ahora conseguir que Franchetti renunciará a sus derechos. Por lo que Illica, se da a la tarea de convencerlo para que desistiera de su labor, y sabiendo muy bien que tras el éxito que este había conseguido con sus obras anteriores, no se arriesgaría con alguna otra obra que lo llevara de pronto al fracaso, lo que Illica hace entonces es desanimarlo, diciéndole que La Tosca nunca funcionaría, que no era de su gran estilo, que fracasaría y la crítica sería abrumadora. Todo esto finalmente hace al barón Franchetti rununciar.
Tosca se estrenó prácticamente con el nuevo siglo, el 14 de enero de 1900, en el "Teatro Romano Costanzi", y constituyó un éxito inmediato entre el público de esa ciudad. Pero la crítica, con su acostumbrada sordera, no se hizo esperar, censurando su cruel sadismo y la brutalidad de su argumento. Acusaciones que resultarían familiares cuando el estreno de
otra gran ópera naturalista: Carmen, de Georges Bizet. Esa noche en Roma, se temió inclusive que la violencia se extendiera más allá del escenario, ya que poco antes de la hora del comienzo, se corrió el inexplicable rumor de que alguien iba a tirar una bomba en el teatro durante el primer acto. El temido artefacto nunca apareció, y tras el éxito de la obra se atribuyeron los rumores a la envidia de los rivales del compositor. En voz del tenor Giuseppe Di Stefano, año 1965. Sin duda una de mis voces favoritas:
-E LUCEVAN LE STELLE-
E lucevan le stelle, (Y brillaban las estrellas)
ed olezzava la terra, (Y exhalaba perfumes la tierra)
stridea l'uscio dell'orto, (Chirriaba la puerta del huerto)
e un passo sfiorava la rena... (Y unos pasos rozaban la arena)
Entrava ella, fragrante, (Y entraba ella, fragante)
mi cadea fra le braccia... (Caía entre mis brazos)
Oh! Dolci baci, o languide carezze, (¡Oh, dulces besos! ¡Oh, lánguidas caricias,)
mentr'io frementele (Mientras yo tembloroso)
belle forme disciogliea dai veli! (Sus bellas formas liberaba de los velos!)
Svanì per sempre il sogno mio d'amore (Se desvanecio para siempre mi sueño de amor)
L'ora è fuggita... (La hora ha pasado)
E muoio disperato! (¡Y muero desesperado!)
E muoio disperato! (¡Y muero desesperado!)
E non ho amato mai tanto la vita! Tanto la vita! (¡Y jamás he amado tanto la vida!)
-LA TOSCA-
Angelotti, huido de la prisión estatal en el Castillo de Sant'Angelo, llega a la iglesia donde su hermana, la marquesa Attavanti, ha dejado unas prendas para qu
e pueda disfrazarse y esconderse del barón Scarpia ("Ah, Finalmente"). Tras un breve monólogo del sacristán ("E sempre lava!"), llega el primer gran momento de la ópera: el aria de tenor "Recóndita armonia", una bellísima pieza donde Mario Cavaradossi, el pintor y amante de Tosca, canta a la belleza morena de su amada en contraposición de la "Maddalena" (madonna) rubia de ojos azules que está pintando, inspirada por la marquesa de Attavati, a quien ha visto en la iglesia. Saca de su bolsillo una miniatura de la cantante Flora Tosca y la compara con su pintura. El sacristán se va de la iglesia y deja sólo al pintor ante el cuadro, cuando un ruido en la capilla de le interrumpe ("Gente là dentro"). Angelotti reconoce a Cavaradossi y éste, a duras penas, también. La llegada de Floria Tosca, cantante famosa, no permite que se pueda resolver la dura situación, con lo que Cavaradossi le pide que se oculte y le entrega, mien
tras tanto, una cesta para que se recupere. Estamos ante un dúo, el de Tosca y Mario, en el que se nos presenta varias cuestiones de importancia para el posterior desarrollo de esta ópera: la devoción de Tosca por lo sagrado, pero también la personalidad celosa de la cantante al ver el cuadro de la Virgen que pinta su amante. Tosca, después de entregar un ramo de flores a la Virgen, evoca la casita donde ambos comparten su amor ("Non la sospiri la nostra casetta... "), en una bella aria donde describe los pequeños placeres. El momento de pasión se corta cuando Cavaradossi le pide que se retire para que él pueda seguir trabajando. Tosca ve el cuadro y reconoce a la mujer y piensa que él la traiciona. En ese momento es cuando Cavaradossi se nos muestra en esa faceta amorosa con el "Quale occhio al mondo..." igual de extraordinario que la anterior intervención de su amante. Al final, el pintor logra que ella, rogándole que le "pinte los ojos negros", marche. Una vez que Tosca sale del templo, Cavaradossi acude a la capilla y planea con Angelotti para ocultarlo de Scarpia, hasta que un cañonazo lejano les avisa de que se ha descubierto la fuga, ambos huyen. En la conversación, Angelotti revela que su hermana, que ha identificado en el cuadro, le está ayudando para librarse del malvado Sc
arpia, jefe de la policía. Una breve escena en el que el sacristán comenta a los chicos que cantan en el coro, tanto la derrota de Bonaparte como la fiesta que se celebra en el Palacio Farnesio en esa misma noche, llenan de júbilo la iglesia. La irrupción por sorpresa de Scarpia y sus secuaces ("Un tal baccano in chiesa") paraliza al sacristán y a los chicos del coro. El barón interroga al sacristán en busca de la capilla Attavanti, donde sospecha que se esconde el preso. Un cesto vacío y un abanico bastan a Scarpia para entender lo sucedido. Tosca
vuelve en ese instante y se da cuenta que Cavaradossi no está. Es el momento preciso para que el barón envuelva a Tosca en un halo de celos entorno al pintor y la marquesa Attavanti, aprovechando para ello el abanico encontrado en la capilla. Tosca sale agitada por la supuesta traición y jura venganza. Con una excelente orquestación, Puccini logra rodear la tensión ("Tre sbirri,una carrozza") y las malévolas intenciones de Scarpia con la brillante y solemne ejecución del Te Deum. Acto II
En el palacio Farnesio. Despacho del barón Scarpia...
birros a la caza de Angelotti, aunque en su interior lo que desea es tomar a Tosca (Hà più forte "sapore"). Spoletta entra en el despacho e informa que no ha encontrado al prófugo, pero que ha traído arrestado a Cavaradossi. El interrogatorio es de gran violencia, sólo atenuada por la voz de Tosca que canta en la explanada enfrente del palacio. La aparición de Tosca en el despacho, lleva a Scarpia a iniciar la tortura a Cavaradossi en una sala aparte, pero no muy alejada para que la cantante pueda escuchar los gritos de dolor de su amado. En un momento, Scarpia quiere mostrar una cara más humana pero no lo consigue. Cuando el barón le revela la terrible situación de su amado, ella se desmorona e intenta pedirle a Mario, que sigue sufriendo martirio, que le permita hablar, pero él no quiere. Los gritos de Cavaradossi van "in crescendo" y ella susurra "Nel pozzo, nel giardino" (en el pozo del jardín) revelándo con esto el escondite de Angelotti y frena inconscientemente el suplicio de su amado. Los torturadores llevan a Mario, desvanecido, hasta la habitación donde está Tosca, que trata de recuperarlo. En el instante en que recupera la consciencia, Scarpia ordena a sus secuaces ir a la finca en busca de Angelotti, allí donde ha dicho Tosca, ante el enojo de Mario por la traición de Tosca. Un mensajero avisa de un triunfo de Napoleón en la batalla de Marengo, lo que hace que Cavaradossi estalle en júbilo en la cara del barón (Vittoria!,Vittoria!) que, directamente, hace un gesto para que se lo lleven. Tosca le pide, entonces, que salve a su amado pero el barón no está por la labor. Cuando ella le pregunta por el
precio que pide para salvar a Mario, Scarpia le revela sus oscuras intenciones ("Se la giurata fede") de tenerla aunque fuera por la fuerza. Ella, tras no querer ser abusada en un primer momento, agacha la cabeza ante el seguro fin de su amado y lamenta que su fe, todo cuanto hizo no sirviera nada (Vissi d'arte,vissi d'amore) en un aria de las que llegan hasta lo más profundo y que acaban cautivando. Spoletta entra en el despacho para anunciar que Angelotti se ha suicidado. Scarpia aprovecha para preguntar si está preparado todo para la ejecución del pintor, a lo que Spoletta asiente. A la pregunta del barón a Tosca sobre si acepta estar con él, ella acepta resignada con tal de salvar la vida de Mario. Scarpia accede a salvarlo pero le confirma que debe pasar previamente por una muerte fingida, aunque realmente no sea así: la orden que da a Spoletta es que Cavaradossi será ejecutado de forma simulada "como hicimos con
el conde Palmieri", indicación que nos deja claro que es una orden falsa. Antes de poder abrazarla, ella pide un salvoconducto para huir. Mientras que él lo escribe, ella coge un poco de agua y ve el cuchillo salvador que, poco después, clava en el pecho del barón mientras grita indignada ("Questo è il bacio di Tosca"... Este es el beso de Tosca). Entre gritos desesperados, muere Scarpia. Tosca coloca dos velas en cada lado del cadavery un pequeño crucifijo sobre el pecho y sale del Palacio. En el castillo San'Angelo...
una curiosa intervención de un pastorcillo en escena ("Io de'sospiri" Yo de tus suspiros), el verdadero acto empieza con cierta melodía que nos anticipará al aria de Mario Cavaradossi. El carcelero, tras ciertas reticencias y sobornos de Mario, accede a que el preso escriba unas líneas para su amada Tosca; lo que sale de ahí es ese "E lucevan le stelle", de gran intensidad en cada nota hasta conmover al espectador a medida que llega al final del aria. Tosca llega en ese momento, mostrándole el salvoconducto y la lib
ertad. Cavaradossi se muestra sorprendido por esa gracia tan rara en un ser tan malvado como el barón. Entonces es cuando Tosca le narra lo que ha tenido que hacer para poder conseguirlo ("Il tuo sangue o il mio"... "Él quería tu sangre o mi vida") y como mató a Scarpia. Es un pequeño dúo que se disfruta, porque es la vida renacida la que se siente: de ser condenado a muerte a salir libre y eso se traduce en una especie de optimismo, quizás extraño ("O dolci mani"....oh dulces mano
s). Ella le indica que primero tendrá que pasar por una ejecución con "armas descargadas" y, posteriormente, saldrán del Estado. El dúo continúa con ese optimismo, primero con el "Amaro sol per te m'era il morire" (Cavaradossi) -Amor que seppe a te (Tosca), y segundo con ese "Trionfal di nuova speme" que ambos cantan al mismo tiempo. El carcelero anuncia que ha llegado la hora de la ejecución mientras Tos
ca le indica lo que debe de hacer. Ha llegado el momento de la ejecución y Tosca no se siente cómoda (Com'è lunga la attesa!...¡qué larga la espera!). Una vez que han disparado y se han marchado los soldados, ella le dice que se levante... hasta que descubre que Mario sí ha muerto. Cuando ella se muestra desesperada, llegan Spoletta y los suyos persiguiéndola por haber asesinado al barón. Ella se dirige hacia el borde del castillo y, ante el intento de detenerla, se tira al vacío.



























