jueves, 10 de mayo de 2007

La Traviata: Un fracaso hecho éxito.

Y dejando un poco atrás la tristeza, es el turno de Giuseppe Verdi y su 'Traviata' refiriéndome con mayor exactitud a su aria tan particular: "Brindisi". Esta obra nace del libro de Alexandre Dumas (hijo) "La dama de las camelias" y consta de tres ó cuatro actos. Cuenta la historia que la cuando esta obra se estrena en el año de 1853 fue un rotundo fracaso, pero que al año siguiente cuando vuelve a presentarse tuvo mucho éxito, adquiriendo la popularidad que hasta hoy en día goza.
Recordar el momento en que se festeja por la vida y la diversión en aquella reunión en casa de Violeta, justo después de haber compartido un hermoso momento con el que sería a futuro el mejor de sus amantes, Alfredo. Todos pensarían al escuchar esta melodía que nada más allá de la alegría existe, y sin embargo 'Brindisi' es solo una de tantas arias que forman parte de una historia que no tiene un final particularmente feliz. Será que la mejor conclusión a esto sea ver la vida en actos, despreocupándonos del próximo devenir, lo ignoro, pero no cabe duda que algo tiene de cierto.

El video que les presento es de una presentación realizada en el año de 2003 protagonizada por Plácido Domingo, acompañado de las sopranos Adriana Damato, Jennifer Check y Sabina Puertolas, de los tenores Giuseppe Gipali, Israel Lozano y Jesús García, y del baritono Mario Cassi.






-BRINDISI-
Alfredo:
Libiamo, libiamo ne'lieti calici
che la belleza infiora.
E la fuggevol ora s'inebrii
a voluttà.
Libiamo ne'dolci fremiti
che suscita l'amore,
poichè quell'ochio al core
Omnipotente va.
Libiamo, amore fra i calici
più caldi baci avrà.
All:
Ah, libiamo;
amor fra i calici
Più caldi baci avrà
Violetta:
Tra voi tra voi saprò dividere
il tempo mio giocondo;
Tutto è follia nel mondo
Ciò che non è piacer.
Godiam, fugace e rapido
e'il gaudio dell'amore,
e'un fior che nasce e muore,
ne più si può goder.
Godiam c'invita un fervido
accento lusighier.
All:
Godiam, la tazza e il cantico
la notte abbella e il riso;
in questo paradise
ne sopra il nuovo dì.
Violetta:
La vita è nel tripudio
Alfredo:
Quando non s'ami ancora.
Violetta:
Nol dite a chi l'ignora,
Alfredo:
e' il mio destin così ...
All:
Godiamo, la tazza e il cantico
la notte abbella e il riso;
in questo paradiso ne sopra il nuovo dì.

-LA TRAVIATA-


La historia toma lugar en la ciudad de París a mediados del siglo XIX.

Acto I. El telón se alza mostrándo el lujoso salón de Violeta, en el que se está celebrando una fiesta. Violeta da la bienvenida a Flora y a otros amigos, entre los que se encuentra el barón Douphol, antiguo admirador de ella. Después entran Gastón y otro amigo llamado Alfredo, que es presentado a Violeta como alguien que la admira desde hace mucho tiempo. Violeta se muestra con él ligera, como de costumbre, pero en el fondo el joven le ha llmado la atención. Cuando Alfredo es requerido por los demás invitados para encabezar un brindis, Violeta se levanta y entona la segunda estrofa, a lo que el coro de invitados se les une con alegría. Se oye música de baile procedente de un salón contiguo, por lo que los invitados se disponen a bailar, Violeta entonces sufre un ataque de tos pero pide a los presentes que vayan a bailar y no se preocupen, pero cuando se mira en un espejo y ve la palidez de su rostro, se da cuenta de que uno de sus invitados ha permanecido junto a ella, Alfredo que le confiesa a Violeta que la ama desde hace más de un año. Gastón llama a Violeta desde el salón contiguo y ella se despide tiernamente de Alfredo.
Regresan los invitados y se disponen a marcharse. Sola, Violeta piensa en Alfredo, preguntándese si el será el amor de su vida. Parece vislumbrar una vida nueva y diferente con él.

Acto II. Para este momento Alfredo y Violeta se han tratado al punto de que Alfredo ha logrado conquistarla, por lo que se instalan juntos en un hotelito cercano a París, en la campiña. Alfredo, feliz canta: De miel bollenti spiriti" ("De mi espíritu fogoso"). Pero cuando entra Annina, la sirvienta de Violeta, le dice que ha estado en París, por encargo de su señora, vendiendo las alhajas de Violeta para pagar las deudas de la idílica vida que llevan los dos amantes. Alfredo, avergonzado, sale inmediatamente para París con el propósito de resolver la situación económica, que él desconocía.
Entra en escena Violeta, que ha recibido una carta de su amiga Flora invitándola a un baile que se celebrará esa misma noche en París. Llega ahora Giorgio Germont, padre de Alfredo, que viene con el intento de acabar con esa relación, sobre todo, porque cree que Violeta está arruinando a su hijo; pero descubre que, por el contrario, es Violeta la que está vendiendo todo lo que posee para mantener a los dos. Giorgio, no obstante, pide a Violeta que se sacrifique, renunciando a Alfredo, para no frustrarse el proyectado matrimonio de la hermana de Alfredo, y que la situación de su hijo es una desgracia para la familia. Así que le pide a Violeta que abandone a su hijo, pero que no le diga por qué lo hace. Ella, al principio, se niega a romper con su amado, pero finalmente, llena de tristeza acepta pidiendo a Germont que diga a su hija que alguien se ha sacrificado por su felicidad.
Violeta escribe una nota a Alfredo, en la que le dice que lo abandona, sin más explicaciones, de tal modo que él pueda pensar lo peor. Germont, cada vez más conmovido por la nobleza de espíritu de Violeta, la abraza como lo haría un padre, después se marcha.
Violeta llama a Annina, y está a punto de entregarle la nota para Alfredo, cuando aparece éste. Violeta le pide que la ame tan apasionadamente como ella le ama a él y se marcha. Alfredo no sabe lo que ha sucedido hasta que un mensajero le hace entrega de una carta en la que Violeta le dice que lo abandona. Lleno de angustia, ve entrar a su padre, que intenta consolarlo y le propone que regrese con él a casa, pero Alfredo sospecha que Violeta se ha marchado con Douphol, su antiguo admirador. Y al ver la carta que Flora envió a Violeta, decide ir a la fiesta, encontrarse con Violeta y tomar venganza.
Al llegar a la fiesta de máscaras en casa de Flora, la cual por cierto está en pleno apogeo, se observan los cómicos disfraces de los invitados, algunos de toreros, otros de gitanos, mientras suena una música apropiada a estos disfraces. De repente entra Alfredo y se une a un grupo de jugadores de cartas. Aparece Violeta, del brazo del barón Douphol. Alfredo, que está ganando en el juego, hace alusiones insultantes que no pueden referirse sino a Violeta. Se produce una gran tensión entre Alfredo y el barón y el duelo parece inevitable.
Sola con Alfredo, Violeta le pide que la deje, por la propia conveniencia de él. Esto hace aumentar la furia de Alfredo, que alcanza su punto culminante cuando ella le dice - sin revelarle la verdad de lo ocurrido - que ama al barón. Alfredo llama a los invitados, insulta a Violeta y les hace testigos -lanzando a Violeta una bolsa con dinero - de que ha pagado totalmente su deuda con ella. Mientras todos los invitados se muestran indignados por la conducta de Alfredo, entra Giorgio Germont y descalifica la acción de su hijo. En el concertante final se oye a la desdichada Violeta afirmando que sigue enamorada de Alfredo.

Acto III. Violeta vive sola con su fiel Annina; está gravemente enferma y apenas tiene dinero para sobrevivir. Se encuentra en cama cuando, muy de mañana, recibe la visita del médico que tranquiliza a la enferma, pero confiesa a Annina que le quedan muy pocas horas de vida. Se marcha Annina y Violeta vuelve a leer la carta que ha recibido del padre de Alfredo en la que le dice que ha revelado a su hijo el sacrificio de su amada y que Alfredo se ha puesto en camino para pedir perdón a Violeta. Mientras lee la carta, la orquesta interpreta la melodía de la canción con la que Alfredo se declaró al final del primer acto. Ella lamenta su enfermedad y recuerda los bellos momentos del pasado ("Addio, del pasato bei sogni ridenti").
Por la ventana se escucha el bullicio del carnaval, que se celebra en la calle. Vuelve Annina y da entrada a un visitante: Alfredo. Los enamorados se funden en un abrazo en el que todas las pasadas amarguras se han olvidado. Alfredo dice a Violeta que la llevará fuera de París, pero después de estos momentos de intensa alegría, Violeta se siente mal y envio a Annina en busca del médico, dándose cuenta de que su muerte está muy próxima. Entra en escena el padre de Alfredo. Violeta entrega a su amado un medallón, diciéndole que se lo dé a la mujer con la que se una en matrimonio. Annina llega con el médico y todos presencian la súplica de Violeta a Alfredo.
Súbitamente cesa la agitación de la enferma y reviviendo los momentos felices de su amor, Violeta muere.

Música: Giuseppe Verdi.
Libreto: Francesco Maria Piave

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miércoles, 9 de mayo de 2007

"Pagliacci": Los payasos también lloran.

Dicen bien que la música en sus diferentes formas es siempre una expresión del sentimiento humano, que cada letra, que cada composición nace en el autor como resultado de su propia individualización. Como el músico, también el escritor, el pintor y todo artísta siempre la creación que de ellos emane, llevará puesto a conciencia su marca, su historia. Y si bien es cierto que mejor prueba que nosotros mismos, la canción predilecta, aquella pintura que nos conmueve ó la genial historia que nos hace vibrar en cada noche de lectura, por la sencilla razón que esas obras 'cuales quieran que estás sean' tienen por alguna razón la facultad de penetrar al interior de nuestros corazones, al interior de nuestra alma. Esa exquisita y plena analogía que podemos hacer con cada acorde, cuando nos sentimos tristez, cuando odiamos, cuando inclusive nos enamoramos, y que mejor bendición que esa.

Esta vez les presento 'Pagliacci' (Payasos), una obra de Ruggiero Leoncavallo. El aria que les pongo a continuación se titula: "Vesti la giubba" (Ponte el disfraz) y el contexto de esta es el siguiente: Canio, el director de una compañía ambulante de tetaro, llamada la 'Commedia dell'Arte', se acaba de enterar de que su esposa Nedda, primera actriz de la misma compañía, le es infiel. Pero es la hora de la actuación y la función debe continuar! tocándole a él, el papel de payaso.
En voz de Placido Domingo, el tenor -hoy por hoy- más completo de todos, en lo personal me encanta la manera en que acostumbra darle vida a todas sus interpretaciones.



-VESTI LA GIUBBA-

Recitar! (¡Actuar!)
Mentre preso del delirio (Mientras presa del delirio)
non so più quel che dico (No sé ya lo que digo)
e quel che faccio! (Ni lo que hago)
Eppur, è d'uopo... sforzati! (Sin embargo, es necesario.. ¡Esfuerzate!)
Bah, sei tu forse un uom? (¡Bah! ¿Acaso eres tu un hombre?)
(ride) (Ríe)
Tu sei Pagliaccio! (¡Tu eres payaso!)

Vesti la giubba e la faccia infarina. (Ponte el disfraz y la cara enharina)
La gente paga e rider vuole qua, (La gente paga y quiere reírse aquí)
e se Arlecchin t'invola Colombina, (Y sí Arlequín te birla a Columbina)
ridi, Pagliaccio, e ognun t'applaudirà! (¡Ríe payaso, y todos te apludirán!)
Tramuta in lazzi lo spasmo ed il pianto; (Muda en pantomimas la congoja y el llanto)
in una smorfia il singhiozzo e il dolor. (En una mueca los sollozos y el dolor)
Ah, ridi, Pagliaccio sul tuo amor infranto! (¡Ah, ríe, payaso, sobre tu amor despedazado!)
Ridi del duol che t'avvelena il cor! (¡Ríe del dolor que te envenena el corazón)



-PAGLIACCI-

Prólogo.
Tras el preludio, Leoncavallo inicia esta ópera con la aparición, a telón bajado, de Tonio, disfrazado de Taddeo en la 'Commedia dell 'Arte'. Tonio se presenta ante el público para explicar qué obra van a ver los espectadores y como podrán disfrutar de esta obra que el autor compuso para los hombres, lleno está de amores y odios. Es un aria en la que se puede observar los distintos cambios musicales

Acto I.
Todo empieza con la llegada de un grupo de payasos a un pueblo, en la festividad de la virgen de Agosto, para representar una obra. La compañía, dirigida por Canio, está formada también por su esposa Nedda, el jorobado Tonio, y Beppe. El recibimiento es acogedor para ellos, lo cual agradecen. Canio anuncia al pueblo que esa misma noche a las 23 horas habrá gran espectáculo al que nadie debe faltar ("Un grande spettacolo a ventitré ore"). Cuando Nedda baja, Tonio le trata de ayudar, pero Canio le da un pequeño golpe mientras que los lugareños se atacan de la risa. Los celos de Canio vuelven a resurgir cuando algún joven le insinúa, sin mala intención, que Tonio, que había rechazado la invitación para tomar algo junto a los compañeros, se había quedado para cortejar a Nedda. Canio muestra en este aria, "Un tal gioco, credetemi", un carácter revelador del final de esta ópera ya que deja bien claro que el final, en la realidad, sería bien diferente del de la obra en caso de que Nedda le engañase con algún hombre (se notará como Canio aumenta su intensidad cuando habla de lo que pasaría sin descubriese a Nedda). La llegada de gaiteros acompañando la comitiva de parejas que van a las vísperas, junto a las campanadas de la iglesia del pueblo, hacen que la gente despeje la plaza ("Don, din, don, din. suona vespero"). Cuando Nedda se queda sola, se pone a pensar y preocuparse por la actitud celosa mostrada por Canio ("Qual fiamma avea nel guardo"...¡¡qué fuego tenía en la mirada!!). Nedda está enamorada secretamente de otro... y ese amor que le hace cambiar su discurso para volverlo más alegre ("Oh! Che volo d'augelli, e quante strida!..." ¡El vuelo de los pájaros, qué bullicio!). Sin embargo, Tonio no se había ido y estaba observándola. Cuando ella lo descubre, la conversación es punzante por parte de Nedda, que tanto desprecia a él como a sus ridículos intentos de acercársele ("So ben che difforme conforto son io"... Sé bien que soy deforme). El constante desprecio y la mofa llevan a Tonio a amenazarla de "que lo pagará".
La llegada de Silvio alegra a Nedda, primero inquieta por la imprudencia, pero el amor vuelve a salir en este dúo... con un espectador terrible, ya que Tonio ha observado que Silvio trata de convencer a Nedda para huir ("E allor perché, di', tu m'hai stregato"...). El dúo es sentido, emocionado, un Silvio implorante, una Nedda deseosa de ser libre que acaba convencida, citándose para medianoche. Esta parte de la conversación ha sido escuchada por Canio, acompañado por Tonio y que salta ante la exclamación de ella a Silvio ( "...e per sempre tua sarò"), lo que hace que el amante de Nedda huya. Canio se muestra colérico y trata de averiguar el nombre de esa persona que estaba junto a ella pero Nedda calla. La escena es atroz y los compañeros tratan de apaciguarlo ya que la gente está a punto de salir de la iglesia y no debían permitir que se dieran cuenta de lo que ocurría; Tonio trata de tranquilizarlo asegurándole que el amante estará esa noche viendo el espectáculo y le pide que finja. En este momento es cuando se canta la famosa aria de "Recitar!....Vesti la giubba", que refleja ese dicho "la gente paga y quiere reír" y el célebre "ridi, Pagliaccio", que ha popularizado esta ópera en el mundo gracias a tenores que no han dudado en representar este papel y lograr una interpretación histórica del personaje. Canio se muestra hundido pero "el espectáculo ha de seguir" y ha de actuar para el público.

Intermedio.
El sirve para prepararnos para la obra que la compañía de payasos va llevar adelante. En esta "Commedia dell'Arte" Canio es Pagliaccio, Nedda es Colombina, Tonio es Tadeo y, por último, Beppe es Arlecchino.

Acto II.
El acto comienza con el coro de aldeanos que se van aposentando en sus asientos para ver la obra. Entre ellos está Silvio, que le recuerda que la esperará al final. El desarrollo de la obra de la compañia es el siguiente:
Colombina está en una salita paseando mientras la voz de arlequín implora por su amor ("Oh! Colombina, il tenero fido Arlecchin..." Oh,Colombina,el fiel y tierno Arlequín). La llegada de Tadeo, bufón enamorado de Colombina, nos devuelve, aunque sea de forma jocosa, al primer acto respecto al encuentro de Tonio y Nedda ("Sei tu bestia?"). Arlequín sube y alcanza la ventana de la habitación donde está Colombina y Tadeo y echa al bufón ante las risas del público. El pequeño dúo amoroso-jocoso culmina con las mismas palabras que Nedda dijo a Silvio, lo que acelera la furia en Canio. La entrada en escena como Pagliaccio es el fin de la ópera. La realidad empieza a sobrepasar a la ficción. Ante el público atónito, Pagliaccio desaparece para que Canio se muestre como tal ("Pagliaccio non sono...") con una actitud tan despiadada ante Nedda ("Sperai, tanto il delirio") que le exige que revele el nombre de su amante. Nedda trata de seguir con su papel de Colombina y seguir con la comedia pero el intento es infructuoso ya que Canio ya está lleno de ira y dispuesto a matarla. Silvio, que ha sido el único en el público que pensaba que la escena no era de ficción, intenta salvarla pero sólo logra ponerse a tiro de Canio, que también lo mata. Con un terrible e irónico "La commedia è finita", concluye la ópera mientras el telón baja ocultando los cuerpos inertes de los dos amantes.


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martes, 8 de mayo de 2007

"La Bohéme": Una carrera contra reloj.

Esta ópera sin duda es una de las obras más conocidas de Puccini que toma su argumento de una novela del escritor parisiense Henri Murger, que se publicó en 1846 en una revista parisina y más tarde en forma de libro con el título "Scénes de la vie de Bohéme". Y de hecho la forma en que "La Bohéme" sale a escena tiene una anécdota peculiar.
Cuenta la historia que Puccini en ese entonces se decidió a componer esta obra un día que no tenía nada que hacer y que por azares del destino se encuentra con la obra de Murger, la cual le impresiona. Pasado esto Puccini se reune con un gran amigo de su juventud, Leoncavallo. Entusiasmado Puccini le cuenta a este del trabajo que estaba realizando, al enterarse su amigo se enoja muchisimo y despotrica y le reclama a Puccini que el también estaba trabajando en el libro de Murger, y que el mismo se lo había dicho. Pero en ese entonces Puccini no se había mostrado interesado y se habia olvidado del asunto. En ese instante los grandes amigos se convirtieron en enemigos, dándo comienzo a una carrera contra tiempo por una opera sobre la 'bohemia'. Ganó Puccini y su obra fue estrenada en Turín en febrero de 1896, la cual se difundió con rápidez. La ópera de Leoncavallo, que ostentaba el mismo título, se estrenó en Venecia en mayo de 1897, la cuál muy pronto cayó en el olvido. En la representación de Puccini dirigió un jóven que lo hizo de manera brillante, fue leal al compositor hasta su muerte y 30 años después de "La Bohéme" dirigió también el sensacional estreno de Turandot: El nombre de este jóven era Arturo Toscanini.


Esta vez les presentaré la obra de "La Bohéme" en partes, vale la pena seguirla en sus 4 actos que la conforman, intercalando a la vez algunas de sus arias que más la distinguen. La representación que les muestro sucede en San Francisco en el año de 1989, y es interpretada por el magnifico Luciano Pavarotti, además de M. Freni, G. Quilico, S. Pacetti y N. Guiaurov.

-LA BOHÉME-

La ópera se inicia en una buhardilla en el Barrio de Montmartre el día de Nochebuena (se ambienta la ópera durante la primera mitad del siglo XIX) pero ese no es el ambiente que se vive dentro de ésta. Marcello, pintor, y Rodolfo, el poeta están desesperados por el frío que “inunda” la habitación y que provoca que Rodolfo recurra a quemar sus escritos en la chimenea. En éstas, llega Colline, el filósofo del grupo, que pretende empeñar algunos libros porque la pobreza les atosiga pero que no consigue al estar en estas fechas navideñas (“Già dell’Apocalisse appariscono i segni. In giorno di Vigilia no s’accettano pegni!- Ya aparecen las señales del Apocalipsis. En Nochebuena no se aceptan empeños). Cuando la llama de la chimenea termina de apagarse, aparece Schaunard, el músico, con comida, leña, y, sobre todo, dinero, de un cliente que le ha contratado. Después de convencerles de que deben de dejar la comida para otra mejor ocasión y acudir al Barrio Latino par disfrutar de estas fiestas, llega el casero recordándoles que deben de pagar el alquiler. Estos le invitan a tomar vino y prometen pagarle pero rogándole que se quede un tiempo. La conversación con el casero acaba con los cuatro bohemios echándole de “esta honesta casa” al hablar de la supuesta infidelidad del casero. Pero el verdadero momento emotivo es la escena del dúo entre Rodolfo ,que se había quedado sólo para terminar un artículo, y Mimì, una vecina que había acudido a su casa a encender la candela que se le había apagado.

Ambos quedan prendados al mirarse y es ahí cuando empieza el verdadero dúo, aquel en el que él coge la fría mano de ella mientras buscaban la llave que ella había perdido en la casa y canta ese célebre ”Que gelida manina” cuyo tono melódico sólo es superado por la aria siguiente que canta Mimì ”Sì, mi chiamano Mimì” . Pero el mejor momento está por venir: aquel en que los dos acaban rendidos a ese amor nacido en ellos y que remata el acto (“O soave fanciulla”) y ese “amor,...amor,....amor” que ambos cantan cuando, juntos, se van de la buhardilla, camino del Barrio Latino.


Ya llegados al Barrio Latino y, específicamente, Café Momus, Rodolfo presenta Mimì a sus amigos que la acogen en el grupo (Questa è Mimì,gaia fioraia”). Mientras están comiendo y charlando sobre Rodolfo y el amor, llega Musetta, antigua amante de Marcello ,acompañada de Alcindoro, que consigue turbar a Marcello, que trata de ignorarla en vano... lo que provoca en ella cierto interés renovado hacia él (Quando me’n vo soletta per la via) La escena evoluciona de tal manera que Marcello acaba por ceder a los encantos de ella (O gioventú mia, tu non sei morta) donde ya revela abiertamente su intención por volver a esta con ella. El final es conocido. Los seis amigos se marchan del Café Momús, una vez cargada la cuenta a Alcindoro que no estaba presente, aprovechando el revuelo ocasionado por la llegada de un desfile.


Tras un tiempo juntos, llega el momento de la desesperación para Rodolfo y Mimì. Mimì acude a una taberna donde se hospedan Musetta y Marcello, a las afueras de París, para hablar con el pintor y comentarle la situación por la que pasa la relación . Su preocupación está en que siente que Rodolfo la huye y “se destruye por los celos” y que su carácter se ha agriado hasta el punto de gritarle a cada instante que “ya no es para ella, que se busque otro amante”. Marcello le habla de que su relación con Musetta es diferente porque ambos viven en libertad (y que luego se demuestra que no es así) y le dice que lo despertará para hablar con él.


Una vez que se encuentran ambos amigos, Rodolfo le dice que ha dejado de querer (“Marcello, finalmente! Qui niun ci sente. Io voglio separarmi da Mimì”) a Mimì y Marcello le acaba preguntando si es celoso a lo cual, Rodolfo lo admite pero de forma muy poco sincera. Al final, acaba reconociendo su verdadera pena: Mimì está muy enferma y siente que él es el culpable del mal que la mata (... me, cagion del fatale male que l’uccide”) y preocupado porque sabe que el amor no basta para salvarla. Mimì, que estaba escuchando las frases de Rodolfo, sale del escondite para reunirse con él.

Aquí ambos inician un dúo en el que, primeramente Mimì se despide (“Donde lieta uscí al tuo grido d’amore”) de Rodolfo para luego acabar juntos cantando ese final “Ci lascerem alla stagion dei fior” incapaces, de separarse en un momento tan duro (ya deja entrever ese cuarto acto). Pasado un tiempo, nos encontramos en la buhardilla del 1º acto donde Rodolfo y Marcello trabajan...o intentar trabajar porque el pensamiento melancólico acerca de Mimì y Musetta es tan intenso que les impide concentrarse (“O Mimì tu più non torni”) .

En éstas, llegan Colline y Schaunard, y la melancolía da paso a una situación distendida que recuerda a esas escenas previas a la llegada de Mimì con la vela en el acto 1º y que se interrumpe con la llegada de Musetta alarmada (“C’è Mimì che mi segue e sta male”). Una vez solos, Rodolfo y Mimì inician una conversación en el que felicidad del reencuentro se ve enturbiada por la enfermedad de Mimì.

En este momento, el oyente se siente trasladado a ese primer acto cuando Mimì evoca el primer encuentro, la vela apagada, la llave perdida...hasta que un ataque de tos nos devuelve a la triste realidad. La llegada de Musetta con un manguito para que las manos de Mimì se calienten es el inicio del fin. Con las manos metidas en el manguito dice las últimas palabras...y muere. Mientras que Musetta reza porque Mimì siga viva, Schaunard, que está pendiente de Mimì, le comenta a Marcello que ha muerto. Rodolfo, que no sabe aún del final de su amada, observa las caras...”ese ir y venir” de sus amigos hasta que Marcello acude a abrazarlo con cara compungida. Rodolfo, desesperado, acude hasta el camastro donde yace Mimì con gritos de dolor (Mimì...Mimì...Mimì...)




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"Una furtiva lágrima": El elixir del amor

Esta bella composición, es una de las arias más famosas de la obra "L'elisir d'amore" (El elixir del amor), de Gaetano Donizetti. Ópera compuesta en tan sólo dos actos y se dice que fue escrita en escasos 13 días, increíble.
El video que les presento es en voz del legendario tenor Enrico Caruso:




-UNA FURTIVA LÁGRIMA-

Una furtiva lagrima (Una furtiva lágrima)
negli occhi suoi spuntò... (En sus ojos despunto)
quelle festose giovani (A aquellas jóvenes alegres)
invidiar sembrò... (Parecía envidiarlas...)
Che più cercando io vo? (¿Qué más puede desear?)
M'ama, lo vedo. (Me ama, si me ama, lo veo, lo veo)
Un solo istante i palpiti (Un sólo instante el palpitar de su corazón)
del suo bel cor sentir!.. (Deseo sentir..)
Co' suoi sospir confondere (Mis suspiros confundir)
per poco i miei sospir!... (Con los suyos)
Cielo, si può morir; (Cielos, así podré morir)
di più non chiedo. (No quiero más que eso)
Eccola... Oh! qual le accresce (Aquí está)
beltà l'amor nascente! (Oh como acrecienta su belleza)
A far l'indifferente (El naciente amor)
si seguiti così finché non viene (Segiré haciéndome el indiferente)
ella a spiegarsi. (Hasta que venga ella misma a declararse)



EL ELIXIR DEL AMOR
Historia


Esta historia toma lugar en un pueblo de la Toscana, a principios del siglo XIX, donde vivía una muchacha de familia acomodada, llamada Adina, bella por naturaleza pero caprichosa como ella sóla. Ella tenía dos pretendientes, Nemorino, un sencillo campesino que era demasiado tímido para acercarse a ella y confesarle su amor, y el sargento Belcore, el cual se hospeda en casa de Adina comenzándola a cortejar impacientemente. Adina se burla de Nemorino, no puede creer que un muchacho tan por de bajo de ella se atreva a pensar que puede pretenderla. Nemorino no puede sacarse de la cabeza una historia que Adina le ha contado, donde se hablá de un famoso 'Elixir del amor', el cual según la historia relata que un jovén Tristán la empleo con éxito consiquiendo así el amor de su querida Isolda. En eso, en el pueblo todos los habitantes curiosos empiezan a congregarse en las calles, ya que se espera el arrivo de un viajero de gran renombre, conocido como Dulcamara, un curandero que pregona por doquier su fama ya que ofrece cientos de remedios insólitos. Nemorino al enterarse lo buscá y si le pregunta si existe el famoso 'Elixir del amor', a lo que Dulcamara le responde que si, pero que sin embargo es muy costoso y que sólo tendrá efecto hasta después de 24 horas, claro que el dichoso elixir es vil vino tinto, lo que este ignora. Nemorino se siente extasiado, canta y baila como nunca, ahora cree que con ayuda de este elixir Adina correspondera por fin a su amor. Sin embargo, como en todo que no es puro y completamente sincero, Nemorino confunde su intención, enfocandose al cien en su obejtivo y dejándo de lado el amor profundo que siempre sintió por la muchacha. Al ver Adina el desínteres que Nemorino empieza a demostrarle, decide aceptar por despecho la propuesta de matrimonio del sargento Belcore. Pero es justamente en este momento cuando los efectos del elixir comienzan a hacer efecto en Adina, por lo que ella declará que ya no tiene prisa de casarse a pesar de que su prometido tenía que partir a la mañana siguiente a la guerra.
Nemorino esta muy satisfecho con el exilir, por lo cual decide comprar otro frasco, pero como no tiene más dinero el curandero se lo niega, por lo que Nemorino decide enlistarse en el ejército y con el dinero que reciba comprar el otro frasco. Adina al ver este acto se siente cada vez más atraída por Nemorino, sobre todo porque cree que este se enlista en el ejército a causa de su indiferencia hacia él, pero Nemorino se muestra a cada segundo más esquivo y desinteresado, cree fervientemente en los poderes del elixir, así que lo demás es lo de menos. He inclusive ha observado una lágrima oculta en los ojos de Adina, una furtiva lágrima! Nemorino se asombra de éxito rotundo del elixir; todas las jóvenes se pelean por él, le agasajan, le solicitan, le aman.
Para ese entonces se han enterado que el tío de Nemorino ha muerto y que le ha dejado en herencia una gran fortuna. Por último, Adina, que todavía no sabe nada de la suerte de Nemorino, no puede quedarse sin hacer nada y compra la libertad de su ahora amado en el regimiento y se arroja en sus brazos para que no se marche a la guerra. Belcore se consuela, no le queda otra y el curandero hace el negocio de su vida, pues todo el mundo quiere poseer ahora el extraordinario elixir del amor.


El estreno de esta obra tuvo lugar en Milán el 12 de mayo de 1832. Donizetti modificó ligeramente la obra dos veces más. Ésta pasó rápidamente a todos los teatros del mundo y goza aún de una gran popularidad en todos los teatros de ópera. Uno de los intérpretes más famosos del papel de Nemorino fue Caruso.


Música: Gaetano Donizetto
Libreto: Felice Romani






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lunes, 7 de mayo de 2007

"Torna a Surriento": Su Historia.

Canción popular napolitana de los hermanos De Curtis: Ernesto y Gian Battista. Cantada originalmente por Giovanni Martinelli.
"Torna a Surriento", en español significa: "Regresa a Sorrento". Sorrento es una pequeña ciudad de Campania Italia, y justamente esta famosa canción napolitana le es dedicada a este lugar ya que cuando fue creada, fue precisamente por la visita que Giuseppe Zanardelli les hace el 15 de septiembre de 1902.

Barón Guglielmo Tramontano, entonces alcalde de la ciudad le pide a los hermanos De Curits, que compusieran una canción para honrar al ilustre huésped, con la esperanza de que este a futuro favoreciera a su ciudad.
¿Cómo nace esta canción? Sencillo, por un lado Ernesto recupera una melodía que había escrito años atrás y Gian improvisa una letra adecuada para la ocasión. Así nace "Torna a Surrienta", qué tal?


La ahora famosisíma composición de los hermanos De Curtis fue presentada por primera vez en el festival de Piedigrotta en 1905, con tan sólo unas pequeñas modificación a la letra. Y ni que dudarlo "Torna a Sorriento" ahora es una de las interpretaciones napolitanas más famosas del mundo, en voz de Luciano Pavarotti.



-TORNA A SURRIENTO-

Viede 'o mare quant'è bello (Mira el mar que bello es!)
Spira tantu sentimentu (Inspira tanto sentimiento)
Comme tu a chi tiene mente (Tal como tu haces soñar despierto)
Ca scetato 'o fai sunnà, (A quien contemplas)
Guarda guà chisto ciardino; (Mira, mira este jardín)
Siente, siè, sti sciure arance (Siente estás flores de naranja)
Nu prufumo accussi fino (Un perfume así de fino)
Dint'o core se ne va... (Qué llega al corazón)
E tu dice: "Ìparto, addio!" bis (Y tu dices: Yo parto, adiós!)
T'alluntane da stu core... bis (Te alejas de este corazón)
Da sta terra de l'ammore bis (De esta tierra del amor)
Tieno 'o core 'e nun turnà? bis (¿Tienes el coraje de no regresar?)
Ma nun me lassà, bis (No me dejes)
Nun darme stu turmiento! bis (No me provoques este tormento)
Torna a Surriento, famme campà! bis (Regresa a Sorrento,¡Házme vivir!)




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"El país de las sonrisas" de Franz Lehar

De esta obra particularmente les comentaré acerca de una de sus operetas más conocidas, titulada en alemán: "Dein ist mein ganzes Herz" (Tuyo es todo mi corazón). La obra titulada como el país de las sonrisas, alude a la China.
Esta historia envuelve una anécdota trivial. Se trata de una muchacha europea de buena familia que se enamora de un príncipe chino, que la lleva a su país, el cual resulta no ser como ella lo imaginaba. Todo termina bien, sin embargo uno se va a casa para siempre, pero con el recuerdo de "Tuyo es todo mi corazón", cantada por su amado príncipe. Una historia que sin lugar a dudas parecierá ser contada repetidamente, recuerdan Anna y el Rey, una historia bastante parecida, pero con diferentes nombres, diferentes espacios y diferentes tiempos, sin embargo lo que hace a esta obra mágica es el regalo que este príncipe le ofrece a su amada, ya que si bien el destino y sus vidas tan diferentes los separan, su amor perdurará por siempre, cuestión humana, no. Cuestión divina, tenganlo por seguro que si.

Inicialmente fue Richard Tauber quién difundio esta pieza por todo el mundo, hoy Plácido Domingo la ha resucitado y vuelto suya. El video que les presento con esta fantástica opereta procede de un concierto realizado el año pasado en Berlín por el extraordinario Plácido Domingo y acompañado por el tenor mexicano Rolando Villazón y la soprana rusa Anna Netrebko, conocidos desde entonces como la pareja de ensueño de la ópera. Simplemente fantásticos!






-TUYO ES TODO MI CORAZÓN-

“¡Tuyo es todo mi corazón!
No puedo vivir sin vos,
¡Soy como la flor que ensombrece sin el beso del sol!
Tuya es mi canción más dulce,
Porque florece sólo del amor.
Decilo una y otra vez, mi único, mi solo amor.
Decímelo otra vez: ¡Te amo!
A donde vaya, te siento cerca de mí,
Debería beber tu aliento y tirarme a tus pies,
¡Sólo a los tuyos! ¡Qué maravilloso brilla tu pelo!
Tu radiante y encantadora mirada
Está llena de sueños y ansiedad por la larga espera.
Cuando escucho tu voz, es como música.
¡Todo mi corazón es tuyo!”



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domingo, 6 de mayo de 2007

Nessun Dorma: La historia de Turandot


Quien no ha escuchado esta famosa aria de Puccini y no se ha sentido ser tocado por la mano de Dios? Puedo definir con una palabra a esta, su 'Nessun Dorma' una de las obras más magistrales de este maestro: Enorme!! Escuchar su melodía es un deleite, entender su historia y más aún la obra de la cual surge 'Turandot' es lo que encierre el verdadero secreto para volar a la par de su creador.




Aria Principal de "Turandot" de Puccini, 3° Acto

-CALAF-
Nessun dorma!
Nessun dorma!
Tu pure, o principessa,
nella tua fredda stanza
guardi le stelle che tremano
d'amore e di speranza!
Ma il mio misteroè
chiuso in me,
il mio nome nessun saprà!
No, no, sulla tua bocca lo dirò,
quando la luce splenderà!
Ed il mio bacio scioglerà
il silenzio che ti fa mia!

-VOCI DI DAME-
Il nome suo nessun saprà...
E noi dovrem, ahimè,
morir! Morir!

-CALAF-
Dilegua, o notte!
Tramontane, stelle!
Tramontane, stelle!
All'alba vincerò!
Vincerò! Vincerò!

TURANDOT
Historia
Obra constituida por 3 actos, relata el trágico edicto de la bella princesa 'Turandot', una mujer de divinidad hipnotizante que lograba que cualquier hombre que la viera se rindiera ante su belleza en el acto. Pero sanguinaría y fría, Turandot caprichosamente le pide a su padre el Emperador de China que no cualquiera podría reclamar su mano, a menos que el que la pretenda acertara las 3 adivinanzas que esta impondría, para que sólo así su postor, aquel hombre de sangre real, pudiera convertirse en su esposo, sino rodaría su cabeza en el patíbulo, como paso infinidad de veces hasta que llegara a su vida aquél que rompería con su mandato de la manera más insospechada, Calaf.



Primer Acto. Junto a la murallá de Pekín, un mandarín da lectura a un decreto de la princesa Turandot. Según la ley, la princesa sólo se casará con aquél de sangre real que sepa responder 3 adivinanzas, el fracaso supone la muerte. Lo cual le esperaba prontamente al prícipe de Persia, que habia fracasado en su intento. En medio de los preparativos para la ejecución, el pueblo reunido pide la sangre del jóven príncipe, mientras se aguarda al verdugo, Pu-Tin-Pao. En el tumulto ha caído un anciano, su esclava, la jóven Liú, siempre devota del viejo pide ayuda a un hombre desconocido. Ambos se reconocen, son hijo y padre, Timur un rey destronado y Calaf su hijo, el príncipe que era heredero al trono, ambos habían huído de su reino a causa de un usurpador al trono.
En medio de la ejecución, la multitud canta salvajamente aclamando se rodará la cabeza del próximo sentenciado, al caer la noche el tono violento de sus cánticos desciende esperando que aparezca la luna. Hace aparición el cortejo, el pueblo al ver al sentenciado a muerte, pide piedad por el, pero sus voces no son escuchadas. Al poco rato, aparece Turandot en uno de los balcones del castillo. Todos los presenten inclinan su cabeza ante la llegada de la princesa, menos el verdugo y ambos príncipes. Turandot hace un gesto expresivo, indicando que se cumpla la sentencia. Calaf ha quedado prendado de su belleza, cuando a la lejanía se escuchado un grito desesperado a últimos segundos de que se le hubiera dado muerte al príncipe de Persia: "Turandot!". Calaf decidé quedarse allí, a pesar de las súplicas de su padre y la esclava. El príncipe decidé presentarse a la prueba y hacer sonar el gong ceremonial para anunciarlo.

Ping, Pang y Pong, 3 de los ministros de la princesa, interceptan a Calaf tratándo de persuadirlo de someterse al juego de Turandot, diciéndole que ella es mala y que es como todas las demás mujeres, que no debería de tomar ese riesgo, pues su suerte será la misma. Su charla es interrumpida por las sirvientas de la princesa, y les órdenan guardar silencio para no turbar el sueño de su dueña. Pero pronto los ministros reanúdan la charla. La sombra de los pretendientes muertos vuelan sobre ellos. Finalmente el príncipe los ahuyenta, pero su padre y Liú tratán de disuadirlo también, el se conmueve, sin embargo sigue firme en su resolución. Su muerte aparentaba ser segura.

Segundo Acto. En el pabellón los 3 ministros aparecen realizando los preparativos para unos próximos esponsales o para un funeral, recuerdan los días felices y se lamentan. Mientras la multitud se congrega para presenciar la nueva pretensión, en lo alto de una escalera, aparece el emperador, Altoum, sentado en un alto trono, este también trata de disuadir con una voz débil y temblorosa al príncipe, pero no lo consigue. De pronto, como en cada aparición de Turandot, se escuchan voces infantiles y un coro, ella entra a escena vestida por completo de oro. En su aria "In questa reggia", explica las razones de su bárbaro edicto: Lo hace en venganza de lo que aconteció hace miles de años, cuando una princesa fue raptada y violada cruelmente por un bárbaro. Con aire amenazador aconseja al príncipe que no siga adelante, sin embargo es claro hasta ahora que nada haría a Calaf cambiar de opinión. Turandot plantea la primera adivinanza: "En la noche sombría vuela un fantasma iridiscente, sale y despliega las alas sobre la infinita y negra humanidad. Todo el mundo le invoca! Todo el mundo le implora! Pero el fantasma desaparece con la aurora para renacer en el corazón! Y cada noche renace Y cada dia muere!." A la cual el principe responde velozmente: "Esperanza", respuesta que es correcta. La segunda adivinanza: "Brilla como una llama pero no es llama, a veces es un delirio. Es fiebre de ímpetu y el ardor! La inercia la cambia en languidez! Si sos vencido o pierdes se enfria! Si soñas con ganar, se inflama! Su voz la escuchas palpitante y suena brillante como la puesta de sol." La respuesta del príncipe también es certera: "Sangre". La expectación del pueblo congregado sube. Ante la tercera adivinanza: "Gelo che ti da foco?" (¿Cuál es el hielo que enciende tu llama?), el príncipe duda un momento, pero rápido responde: "Turandot". Milagrosamente el príncipe ha triunfado, lo que obliga a la princesa a cumplir con su palabra. La princesa protesta y se niega a cumplir, le suplica a su padre que no la entregue al desconocido, pero este no accede, en el fondo también deseaba que el vil juego de su hija terminara. Ante esto, la princesa le pregunta a Calaf si desea conseguirla por la fuerza, él en cambio, de una personalidad noble y valiente pero también inteligente, le contesta que no, que el no desea eso, por lo cual le ofrece una oportunidad de quedar libre, sólo si descubre el siguiente enigma: "Mi nombre no sabes, dime mi nombre, dime mi nombre y al alba moriré". La princesa accede. El emperador ruega que Calaf sea su hijo caída el alba, la corte se retira, el pueblo se postra ante ella y canta en su honor.

Tercer Acto. Evidentemente la princesa ante la propuesta de Calaf hará lo posible para resolver el enigma, y obliga a todos sus súbditos y al pueblo que nadie dormirá hasta que se revelé o encuentre al que sepa el nombre del principe extranjero que la ha derrotado.. "Nessun dorma, nessun dorma" -El príncipe debe de ser descubierto bajo pena de muerte-, los heraldos de la princesa esparcen este decreto. Mientras tanto, Calaf al pie de una escalera aguarda el alba contemplándo a las estrellas, pues seguro esta de su victoria, es cuando en un aria recogé estas palabras, a la que se une un coro de voces entre bastidores: "Su nombre nadie sabre, y nosotras Ay! Debemos morir, morir" Los 3 ministros tratan de persuadirle, lo mismo que hace el resto del pueblo, se le ofrecen a Calaf, mujeres, joyas y cofres de oro, pues la ciudad de Pekín se llena a segundos de inmenso terror, Calaf no acepta, sigue firme en su pretensión.
De repente, Timur y Liú son apresados, se les había visto con Calaf: "Eccolo il nome!" (Aquí esta el nombre!), exclaman. El príncipe dice que ellos no saben nada, pero no lo escuchan. Es avisada Turandot, cuando Ping se ofrece a arrancarles de la boca el nombre del extranjero, Liú se adelanta, diciendo que Timur no sabe nada y que la única que conoce el nombre del príncipe es ella. El pueblo pide que sea torturada, lo cual es llevado a cabo, se le pregunta una y otra vez, pero ella no dice nada. Calaf a pesar de estar presente, no interviene. Turandot pregunta a Liú que es lo que la hace tan fuerte, ella responde: El amor. Ante el silencio de Liú, Turandot llama al verdúgo, por lo cual Liú dice que hablara: "Tu che di gel sei cinta" (Tú, que estás rodeada de hielo) prediciendo que la princesa cederá, así como ella habrá de morir. Sacando un puñal se da muerte y cae a los pies de Calaf. Timur desesperado toma la mano de Liú: "Liú, bonta, Liú dolcezza" (Liú, bondad; Liú, dulzura). La multitud ahora arrepentida le pide al espíritu de Liú su perdón.

Aquí termina la música compuesta por Puccini
(Recordar que este fallece sin haber completado la obra, dejándo el hijo del maestro a Franco Alfano a cargo para que terminara el trabajo de su padre).

Ante la muerte de Liú, salen todos, quedándo únicamente Turandot y el príncipe, el le reclama por su dereza, ella en cambio que al principio lo había reclazado, acepta que él la bese apasionadamente, mientras se escuchan a lo lejos unas voces femeninas. A la mañana siguiente, Turandot se siente consternada por haber sido al fin vencida y llora por primera vez, le pide que la deje, pues aún no ha podido conocer su nombre, pero él entonces se lo dice: Calaf, hijo de Timur, ahora ella si quiere, puede matarlo.

La escena final ocurre ante el palacio, donde la multitud rinde homenaje al Emperador. Turandot trae a Calaf y le dice a su padre que ya conoce el nombre del extranjero: "Il suo nome e Amor" ("Su nombre es Amor"). El pueblo canta lleno de júbilo.

Música: Giacomo Puccini
Libreto: Giuseppe Adami y Renato Simoni







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